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miércoles, 30 de noviembre de 2022

El ciego que se hizo explicar el sol

 Cuentos

Un hombre, ciego de nacimiento, quiso saber qué aspecto tenía el sol, y pidió que se lo describieran.


- El sol es como este disco de bronce. - Le explicó alguien golpeando un batintín.

Pasado un tiempo, el ciego oyó sonar una campana y creyó que ese sonido provenía del sol.

Otro le dijo:

- El sol brilla como un cirio.

El ciego cogió un cirio entre sus manos y estudió su forma.

Un día, cogió una flauta y creyó que tomaba el sol. 

Muchas son las diferencias entre una campana, una flauta y el sol, pero el ciego no podía saberlas, pues había adquirido sus conocimientos por las palabras de otros. 

Recopilación de Ensayos de Su Shi

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Integridad

 Cuentos

Un mandarín, lleno de codicia, deseaba hacerse una fama de funcionario incorruptible. Cuando lo nombraron en su primer cargo, hizo juramento ante los dioses de no dejarse engatusar.


- Si mi mano izquierda llegara a aceptar dinero, que caiga convertida en polvo. Y si mi mano derecha lo hace... ¡Que caiga también convertida en polvo!

Un buen día, ya ejerciendo su cargo, alguien le hizo llegar cien onzas de oro con el fin de asegurarse su apoyo en un asunto.
Por miedo a la maldición que pesaba sobre él, a causa de su juramento, no se atrevía a aceptar ese dinero que, sin embargo, codiciaba vivamente. Sus subalternos le dijeron:

- Su señoría puede hacer colocar los lingotes de oro dentro de su manga. Así, si la maldición obra, solo la manga caerá hecha polvo. 

El magistrado mandarín encontró que el consejo era bueno y aceptó el oro... Sin tocarlo con sus manos.

Relato de Xue Tao  


miércoles, 31 de agosto de 2022

Dos cazadores de gansos salvajes

 Cuentos


Dos hermanos, al ver aproximarse una bandada de gansos salvajes, prepararon sus arcos.

- Si cazamos uno de estos gansos – dijo uno de ellos – lo prepararemos en adobo.

- No. – Dijo el otro – Eso es bueno para preparar los gansos cazados en tierra, pero los muertos en pleno vuelo, deben asarse.

Para solucionar esta discusión, se dirigieron al jefe de la aldea.

- Corten el ganso por la mitad – aconsejó el jefe – y así cada cual puede prepararlo a su gusto.

Pero cuando los dos cazadores estuvieron listos para disparar, ya los gansos se habían perdido en el horizonte.

Xian Yi Pien.

miércoles, 10 de agosto de 2022

La cura

 Cuentos

Ju era un célebre médico del reino de Qin.


Había operado de un tumor al rey Xuan, y cuidado las hemorroides del rey Hui. A ambos los había mejorado.
Un día, un tal señor Zuang, que padecía de un tumor en la espalda, rogó a Ju que lo curara.

- ¡Ahora esta espalda ya no me pertenece! ¡Cuídela como a usted le dé la gana, doctor! - Dijo al facultativo. 

El doctor Ju lo trató y lo curó.

Es indudable que Ju era excelente en el arte de curar, pero la plena confianza que Zuang le manifestó fue también un factor muy importante en esta mejoría.

Shi Zi.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Zeng Shen mató al cerdo

 Cuentos

Un día, cuando la mujer de Zeng Shen salía para el mercado, su hijo lloró y clamó que lo llevara con ella.        
 - ¡Vuélvete a casa! – y para apaciguarlo, agregó: - Cuando yo regrese mataré al cerdo para ti.


         Al regresar vio a Zeng Shen que estaba a punto de matar al cerdo. Rápidamente lo detuvo.       

- Fue un decir – protestó –, sólo para calmar al niño. 

          - ¿Cómo puedes engañar al chico de esa manera? – le recriminó Zeng Shen –. Los niños no saben nada, pero imitan a sus padres y aprenden de ellos. Cuando tú defraudas al niño, le enseñas a mentir. Si una madre engaña a su hijo, éste no confiará en ella; no es la forma de educarlo.         

Zeng Shen mató al cerdo.

Han Fei Zi
Cuento chino

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Equivocada

 Cuentos


Como Xi Shi, la famosa belleza, sufría del corazón, a menudo fruncía el entrecejo a la vista de los vecinos.

En el mismo pueblo, una niña fea la vio, y creyendo que aquel gesto era encantador, cruzaba sus manos sobre el pecho y fruncía el entrecejo ante todo el mundo. Pero, al verla, el rico atrancaba sus puertas y no volvía a salir y el pobre huía llevándose a su mujer y a sus hijos.

¡Pobrecilla! Podía admirar el ceño de Xi Shi, pero no sabía por qué era hermosa.

Zhuang Zi

miércoles, 9 de junio de 2021

De cómo el viejo tonto removió las montañas

 Cuento chino


Las montañas Taihang y Wangwu tienen unos setecientos li de contorno y diez mil ren de altura.

Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto. Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba; así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.

- ¿Y si todos juntos desmontásemos las montañas? – Sugirió –. Entonces podríamos abrir un camino hacia el Sur, hasta la orilla del río Hanshui.

Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.

- No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón – objetó –. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?

- Los vaciaremos en el mar. – Fue la respuesta.

Entonces el Viejo Tonto partió con sus hijos y nietos. Tres de ellos llevaron balancines. Removieron piedras y tierra y, en canastos los acarrearon al mar. Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenía un hijito de siete u ocho años; este niño fue con ellos para ayudarles. En cada viaje tardaban varios meses.

Un hombre que vivía en la vuelta del río, a quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos y trató de disuadirlos.

- ¡Basta de esta tontería! – exclamaba –. ¡Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es Ud. no será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas en esas montañas. ¿Cómo va a remover tierras y piedras en tal cantidad?

El Viejo Tonto exhaló un largo suspiro.

- ¡Qué torpe es Ud.! – Le dijo –. No tiene Ud. ni siquiera la intuición del hijito de la viuda. Aunque yo muera, quedarán mis hijos y los hijos de mis hijos; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?

Entonces El Sabio no tuvo nada que responder.

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Lie Zi