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miércoles, 30 de noviembre de 2022

El ciego que se hizo explicar el sol

 Cuentos

Un hombre, ciego de nacimiento, quiso saber qué aspecto tenía el sol, y pidió que se lo describieran.


- El sol es como este disco de bronce. - Le explicó alguien golpeando un batintín.

Pasado un tiempo, el ciego oyó sonar una campana y creyó que ese sonido provenía del sol.

Otro le dijo:

- El sol brilla como un cirio.

El ciego cogió un cirio entre sus manos y estudió su forma.

Un día, cogió una flauta y creyó que tomaba el sol. 

Muchas son las diferencias entre una campana, una flauta y el sol, pero el ciego no podía saberlas, pues había adquirido sus conocimientos por las palabras de otros. 

Recopilación de Ensayos de Su Shi

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Integridad

 Cuentos

Un mandarín, lleno de codicia, deseaba hacerse una fama de funcionario incorruptible. Cuando lo nombraron en su primer cargo, hizo juramento ante los dioses de no dejarse engatusar.


- Si mi mano izquierda llegara a aceptar dinero, que caiga convertida en polvo. Y si mi mano derecha lo hace... ¡Que caiga también convertida en polvo!

Un buen día, ya ejerciendo su cargo, alguien le hizo llegar cien onzas de oro con el fin de asegurarse su apoyo en un asunto.
Por miedo a la maldición que pesaba sobre él, a causa de su juramento, no se atrevía a aceptar ese dinero que, sin embargo, codiciaba vivamente. Sus subalternos le dijeron:

- Su señoría puede hacer colocar los lingotes de oro dentro de su manga. Así, si la maldición obra, solo la manga caerá hecha polvo. 

El magistrado mandarín encontró que el consejo era bueno y aceptó el oro... Sin tocarlo con sus manos.

Relato de Xue Tao  


miércoles, 31 de agosto de 2022

Dos cazadores de gansos salvajes

 Cuentos


Dos hermanos, al ver aproximarse una bandada de gansos salvajes, prepararon sus arcos.

- Si cazamos uno de estos gansos – dijo uno de ellos – lo prepararemos en adobo.

- No. – Dijo el otro – Eso es bueno para preparar los gansos cazados en tierra, pero los muertos en pleno vuelo, deben asarse.

Para solucionar esta discusión, se dirigieron al jefe de la aldea.

- Corten el ganso por la mitad – aconsejó el jefe – y así cada cual puede prepararlo a su gusto.

Pero cuando los dos cazadores estuvieron listos para disparar, ya los gansos se habían perdido en el horizonte.

Xian Yi Pien.

miércoles, 10 de agosto de 2022

La cura

 Cuentos

Ju era un célebre médico del reino de Qin.


Había operado de un tumor al rey Xuan, y cuidado las hemorroides del rey Hui. A ambos los había mejorado.
Un día, un tal señor Zuang, que padecía de un tumor en la espalda, rogó a Ju que lo curara.

- ¡Ahora esta espalda ya no me pertenece! ¡Cuídela como a usted le dé la gana, doctor! - Dijo al facultativo. 

El doctor Ju lo trató y lo curó.

Es indudable que Ju era excelente en el arte de curar, pero la plena confianza que Zuang le manifestó fue también un factor muy importante en esta mejoría.

Shi Zi.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Zeng Shen mató al cerdo

 Cuentos

Un día, cuando la mujer de Zeng Shen salía para el mercado, su hijo lloró y clamó que lo llevara con ella.        
 - ¡Vuélvete a casa! – y para apaciguarlo, agregó: - Cuando yo regrese mataré al cerdo para ti.


         Al regresar vio a Zeng Shen que estaba a punto de matar al cerdo. Rápidamente lo detuvo.       

- Fue un decir – protestó –, sólo para calmar al niño. 

          - ¿Cómo puedes engañar al chico de esa manera? – le recriminó Zeng Shen –. Los niños no saben nada, pero imitan a sus padres y aprenden de ellos. Cuando tú defraudas al niño, le enseñas a mentir. Si una madre engaña a su hijo, éste no confiará en ella; no es la forma de educarlo.         

Zeng Shen mató al cerdo.

Han Fei Zi
Cuento chino

miércoles, 16 de marzo de 2022

El anciano del oasis

 Cuentos

A un oasis llegó un joven. Después de tomar agua y asearse le preguntó a un anciano que se encontraba descansando:


– ¿Qué clase de personas viven aquí?

El anciano le preguntó: 

- ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tu vienes?

- Un montón de gente egoísta y mal intencionada. - Respondió el joven. - Estoy encantado de haberme ido de allí.

A lo cual el anciano comentó: 

- Lo mismo habrás de encontrar aquí.

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis y, viendo al anciano, preguntó: 

- ¿Qué clase de personas viven en este lugar?

El viejo respondió con la misma pregunta: 

- ¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tu vienes?

- Un magnífico grupo de personas: honestas, amigables, hospitalarias. Me duele mucho haberlos dejado. - Dijo el joven.

– Lo mismo encontrarás aquí. - Respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo: 

- ¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cual el viejo contestó: 

- Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que encuentra cosas buenas y bellas en los lugares en donde se encuentra, encontrará lo mismo en cualquier lugar a donde vaya. Por el contrario, el que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar cosas buenas aquí ni en ninguna otra parte.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Le decían loca

 Cuentos

A mi abuelita le decían loca, pero no era loca, era una mujer muy sabia, y por supuesto hablaba diferente. Solía decir: "Los ojos sirven para escuchar". Y la gente se reía.

Yo tenía diez años de edad. Un niño no comprende el lenguaje vertical, pues yo, al igual que todos, creía que mirábamos con los ojos, y pensaba que quizá mi abuelita de verdad estaba loca.

Pero lo que decía se me grabó en el corazón y un día le pregunté: abuelita... ¿Con qué miramos? (esperaba que me dijera, con los ojos) pero ella me respondió: "Con el corazón".

Pasaban los días y yo siempre la observaba y notaba que cuando mi abuelita se levantaba de buen humor, cantaba: Un día la escuché decir: "Hoy me he puesto mi vestido de veinte años". Yo sabía que no tenía veinte años y la miraba nada más. ¿Qué puede hacer un niño, sino escuchar? Si mi abuelita estaba triste decía estar vestida de niebla. "Hoy tengo ochenta años" la escuché decir.

Al fin, con mucho esfuerzo pude terminar la educación primaria, (porque éramos muy pobres y para poder ir a la escuela, yo tenía que madrugar mucho para ayudar a mi abuelita y dejar todo listo) El día de la clausura llegó y fue un día muy triste para mí, porque todos mis compañeritos pasaban de la mano de sus padres, pero yo nunca conocí al mío, mi abuelita me decía que siendo muy niño abandonó a mi mamá, y por eso ella se había tenido que ir a la ciudad a buscar la vida.

Cuando cumplí los 14 años, mi abuelita, ya cansada por la edad, enfermó de gravedad y cayó en cama, yo lloraba mucho porque no quería que se muriera, ella me llamó a su lado, tomó fuerte mis manos y me dijo: "No tengas miedo ni te pongas triste, la muerte no es para siempre". Entre lágrimas la vi sonreír y pensé: mi abuelita no se da cuenta de lo que dice, yo sabía que si uno muere es para siempre.

Era niño y no entendía sus palabras, y ese día, que ha sido desde entonces el más triste de mi vida, murió mi abuelita, la mujer más hermosa que vieron mis ojos y a quien quise con toda mi alma, porque fue quien me crió desde niño, y alentó mis sueños.

Ha pasado mucho tiempo, y la vida me llevó por mil senderos buscando mi destino, ahora tengo más años, y comprendo perfectamente las enseñanzas de mi abue...

Sí, abuelita, podemos tener 20 años y al día siguiente podemos tener 80, todo depende de nuestro estado de ánimo. Y tienes razón: los ojos sirven para escuchar, porque debemos mirar con atención a quien nos habla, (para conocer la realidad esencial de una persona, tenemos que mirarla con el corazón).

 Y la muerte no es para siempre. Sólo muere lo que se olvida, y yo te recuerdo con mucho cariño, porque te quiero, porque siempre fuiste la mujer más amorosa y sabia de este mundo, y porque siempre pusiste tu corazón en todo lo que hacías y lo que decías, y mientras viva, tú siempre estarás en mi corazón, ayudándome a ver la vida a través de ti.

Ahora, en sueños platicamos, nos reímos de su método de enseñanza.

Aprendí a mirar con el corazón y a escuchar con la mirada.

Una noche me dijo: "He notado que te molestas si tus amigos te dicen loco, y eso no está bien, es natural que el nieto de una loca sea loco". Entonces, por primera vez le repliqué y le dije: "Abue, te equivocas... No siempre el nieto de una loca tiene que ser loco. A veces ES POETA". 

Grande o pequeño, todo hombre es poeta si sabe ver el ideal más allá de sus actos.  (Henrik Ibsen).

Por eso hoy puedo decir con orgullo: Soy un loco, y soy poeta, y no me molesta si me llaman loco, porque a través de mi locura he aprendido a descubrir la vida, y lo más hermoso de este mundo.

Aprendí a mirar con el corazón y a escuchar con la mirada.

A mi abuelita le decían loca, pero no era loca... Era maestra.

Me enseñó a descubrir las cosas más hermosas de este mundo, pero, sobre todo: me enseñó a descubrir la vida... Después de la muerte.

El poeta triste y el loco soñador de siempre.

miércoles, 23 de febrero de 2022

La muñeca que se fue de viaje

 Cuentos

Franz Kafka vivió una experiencia muy inusual. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada: había perdido su muñeca.


Kafka se ofreció a ayudar a buscar la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.

Incapaz de encontrar la muñeca, compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:

- Por favor, no me llores. He salido de viaje para ver el mundo. Te escribiré sobre mis aventuras.

Este fue el comienzo de muchas cartas.

Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca. La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Obviamente se veía diferente de la muñeca original. Una carta adjunta explicó:

- Mis viajes me han cambiado.

Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca. En resumen, decía:

"Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero, al final, el amor volverá de una forma diferente".

miércoles, 16 de febrero de 2022

Diez mil onzas de oro

 Cuentos


En el Reino de Qi vivía un tal Dongguo Chang, quien tenía la costumbre de expresar en alta voz sus deseos.

Una vez dijo que le gustaría poseer diez mil onzas de oro.

Uno de sus discípulos le preguntó si podría ayudarlo en caso de que sus deseos se realizaran.

- No. – Le contestó. – Necesitaré ese dinero para comprarme un cargo oficial.

Sus discípulos se indignaron. Todos lo abandonaron pasándose al Reino de Song.

Por haberse apegado demasiado a lo que aún no poseía, perdió lo que tenía.

Shang Zi

miércoles, 9 de febrero de 2022

Lección de vida

 Cuentos

Le preguntaron a *Rumi*, 

maestro espiritual persa del siglo XIII:

*¿Qué es el veneno?

– Cualquier cosa más allá de lo que necesitamos es veneno. Puede ser el poder, la pereza, la comida, el ego, la ambición, el miedo, la ira, o lo que sea…

*¿Qué es el miedo?

– La no aceptación de la incertidumbre. Si aceptamos la incertidumbre, se convierte en aventura.

*¿Qué es la envidia?

– La no aceptación de la bienaventuranza en el otro. Si lo aceptamos, se torna en inspiración.

*¿Qué es la ira?

– La no aceptación de lo que está más allá de nuestro control. Si aceptamos, se convierte en tolerancia.

*¿Qué es el odio?

– La no aceptación de las personas como son. Si las aceptamos incondicionalmente, a continuación, se convierte en amor.

*¿Qué es la madurez espiritual?

- Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

- Es cuando aceptamos a las personas como son.

- Es cuando entendemos que todos están acertados según su propia perspectiva.

- Es cuando se aprende a dejar ir.

- Es cuando se es capaz de no tener expectativas en una relación, y damos de nosotros mismos por el placer de dar.

- Es cuando comprendemos que lo que hacemos, lo hacemos para nuestra propia paz.

- Es cuando uno deja de demostrar al mundo lo inteligente que se es.

- Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás.

- Es cuando dejamos de compararnos con los demás.

- Es cuando se está en paz consigo mismo.

- La madurez espiritual es cuando somos capaces de distinguir entre necesidad y querer y somos capaces de dejar ir ese querer.

Y por último y lo más importante:

- Se gana madurez espiritual cuando dejamos de unir la felicidad a las cosas materiales.

Yalal ad-Din Muhammad Rumi – Siglo XIII

miércoles, 26 de enero de 2022

El rey y el sirviente

 Cuentos

El último rey de una comunidad tenía diez perros salvajes. Los usaba para torturar y que se comiera a cualquiera de sus servidores que cometiera un error.

Uno de los criados hizo un dictamen mal y al rey no le gustó en absoluto. Por lo que ordenó que el sirviente debería ser arrojado a los perros.

El sirviente dijo: "Yo te serví durante diez años, ¿y tú me haces ésto a mí? Por favor, dame diez días antes de lanzarme a los perros". Y el rey se los concedió.

En esos diez días, el criado se dirigió al guardia que se ocupa de los perros y le dijo que le gustaría servir a los perros durante los próximos diez días. El guardia estaba desconcertado, pero estuvo de acuerdo, y el criado se dedicó a la alimentación de los perros, la limpieza, a bañarlos y con todo tipo de confort para ellos.

Cuando los diez días habían terminado, el rey ordenó que el sirviente fuera arrojado a los perros para su castigo. Cuando fue lanzado, todos estaban sorprendidos de ver a los perros voraces solamente lamiendo los pies del criado.

El rey, desconcertado ante lo que estaba viendo, dijo:

"¿Qué es lo que ha sucedido con mis perros?"

El sirviente respondió: "Serví a los perros sólo diez días y ellos no olvidaron mis servicios. Sin embargo, le serví por diez años y usted se olvidó de todo, en mi primer error".

El rey se dio cuenta de su error y ordenó que el criado fuera puesto en libertad".

Dedicado a todos aquellos que se olvidan de las cosas buenas que una persona hizo por ellos y tan pronto como la persona comete un error, lo ponen fuera.

miércoles, 19 de enero de 2022

La mujer ermitaña

 Cuentos


Un día, una persona subió a la montaña donde se refugiaba una mujer ermitaña que meditaba, y le preguntó:

- ¿Qué haces en tanta soledad? A lo que ella le respondió: 

-Tengo mucho trabajo.

- ¿Y cómo puedes tener tanto trabajo? Yo no veo nada por aquí…

- Tengo que entrenar a dos halcones y a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar a una serpiente, motivar a un burro y domar a un león.

- ¿Y por dónde andan, que no los veo?

- Los tengo dentro.

Los halcones se lanzan sobre todo lo que se me presenta, bueno o malo, tengo que entrenarlos a que se lancen sobre cosas buenas. Son mis ojos.

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que enseñarles a que no hagan daño. Son mis manos.

Los conejos quieren ir donde ellos quieren, no enfrentar situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento o tropiezo. Son mis pies.

El burro siempre está cansado, es obstinado, no quiere llevar su carga muchas veces. Es mi cuerpo.

La más difícil de domar es la serpiente. Aunque está encerrada en una fuerte jaula, ella siempre está lista para morder y envenenar a cualquiera que esté cerca. Tengo que disciplinarla. Es mi lengua.

También tengo un león. ¡Ay! ¡Qué orgulloso y vanidoso! Él cree ser el rey. Tengo que domarlo. Es mi ego...

Como ves, amigo, tengo mucho trabajo. 

Y tú, ¿en qué trabajas?

miércoles, 12 de enero de 2022

Un bote vacío

 Cuentos


Un monje decide meditar solo, lejos de su monasterio.

Rema con su bote al medio del lago, lo ancla allí, cierra los ojos y comienza su meditación.

Tras unas horas de silencio imperturbado, de repente nota el golpe de otro bote colisionando con el suyo. Con los ojos todavía cerrados, siente crecer el enfado, y se predispone a gritarle al barquero que osó interrumpir su meditación.

Pero cuando abre los ojos, lo que ve es un bote vacío que quizá fue a la deriva hasta el medio del lago.

En ese momento, el monje alcanza la realización y entiende que la rabia habita dentro de él: simplemente necesita del choque con un objeto externo para que salga afuera. En adelante, cuando se cruza con alguien que le irrita o le provoca rabia, se recuerda a sí mismo: "Esa persona es simplemente un bote vacío. La rabia está dentro de mi"

Parábola Hindú.

miércoles, 5 de enero de 2022

El monje y el niño

 Cuentos

Un joven monje vivía en un pueblo de Japón. Era muy famoso y tenía una gran reputación. Todo el pueblo le veneraba y respetaba. En el pueblo se cantaban canciones en su honor. Pero un día todo cambió. Una muchacha del pueblo se quedó embarazada y dió a luz un niño. Cuando su familia le preguntó de quién era su hijo, ella respondió que era el hijo del joven monje.

¿Cuánto tiempo tardan los admiradores en convertirse en enemigos? ¿Cuánto? No tardan ni un instante, porque dentro de la mente de un admirador siempre está escondida la desaprobación. La mente sólo está esperando su oportunidad y el día que acaba la admiración empieza la desaprobación. La gente que se muestra respetuosa puede cambiar y ser irrespetuosa en un segundo. La gente que se postra a los pies de alguien, en cualquier momento puede empezar a cortarle la cabeza a esa misma persona. No hay ninguna diferencia entre el respeto y la falta de respeto, son dos caras de la misma moneda.

La gente del pueblo atacó la cabaña del monje. Le habían estado mostrando respeto durante mucho tiempo, pero ahora afloró la rabia que habían estado reprimiendo. Ahora tenían la oportunidad de ser irrespetuosos, así que fueron corriendo a la cabaña del monje, le prendieron fuego y le echaron encima al niño recién nacido.

El monje preguntó:

- ¿Qué ocurre?

La gente contestó:

- ¿Nos estás preguntando qué ocurre? Este niño es tuyo. ¿Tenemos que decirte lo que pasa? Mira cómo arde tu casa, mira dentro de tu corazón, mira a este niño y mira a esta muchacha. No hace falta que te digamos que este niño es tuyo.

El monje dijo:

- ¿De verdad? ¿Es mío ese niño?

El niño se puso a llorar, así que empezó a cantar una canción para acallar al niño, y la gente le dejó ahí sentado con su cabaña quemada. Entonces, fue a mendigar a la hora acostumbrada, por la tarde, pero, ¿quién le iba a dar comida hoy? En todas las casas le daban un portazo. Una multitud de niños y de gente le seguía molestándole y tirándole piedras. Fue hasta la casa de la chica y dijo:

- Puede que no consiga comida para mí, pero al menos dame un poco de leche para este niño. Quizá tenga yo la culpa, pero, ¿qué culpa puede tener este pobre niño?

El niño estaba llorando, la multitud estaba en la puerta y la chica no pudo aguantar más. Cayó a los pies de su padre y dijo:

-Perdóname, padre. Te mentí cuando te di el nombre de este monje. Quería salvar al verdadero padre del niño, así que se me ocurrió usar el nombre del monje. Ni siquiera le conozco.

El padre se puso nervioso, había sido un gran error. Salió corriendo de la casa, cayó a los pies del monje y le intentó quitar al niño.

El monje preguntó:

- ¿Qué ocurre?

El padre de la chica dijo:

- Perdóname, ha sido un error. Este niño no es tuyo.

El monje contestó:

- ¿De verdad? ¿No es mío el niño?

Entonces la gente del pueblo le dijo:

- ¡Estás loco! ¿Por qué no lo negaste esta mañana?

El monje dijo:

- ¿Habría cambiado algo? El niño es de alguien. Y ya habíais quemado una cabaña. Simplemente, habríais quemado otra más. Ya habíais disfrutado maltratando a una persona y habríais disfrutado maltratando a otra. ¿Habría cambiado algo? El niño debe ser de alguien, también puede ser mío. ¿Qué ocurre? ¿Cambia algo?

La gente dijo:

- ¿No entiendes que todo el mundo te ha desaprobado, insultado y humillado totalmente?

El monje contestó:

- Si me hubiese afectado vuestra desaprobación también me habría afectado vuestro respeto. Hago lo que creo que está bien, vosotros hacéis lo que creéis que está bien. Hasta ayer os parecía bien respetarme y así lo hicisteis. Hoy no os parece bien respetarme y no lo habéis hecho. Pero no me afecta vuestro respeto ni vuestra falta de respeto.

La gente le dijo:

- Oh, honorable monje, al menos podías haber tomado en consideración que ibas a perder tu buena reputación.

Él respondió:

- Yo no soy bueno ni malo. Simplemente, soy yo mismo. He renunciado a la idea de bueno y malo. He renunciado al interés de convertirme en bueno, porque cuanto más intentaba ser bueno, más malo me volvía. Me volví absolutamente indiferente. Y el día que me volví indiferente me di cuenta de que dentro ya no había bondad ni maldad. En su lugar había nacido algo que es mucho mejor que la bondad y que no tiene ni una sombra de maldad.

OSHO

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Equivocada

 Cuentos


Como Xi Shi, la famosa belleza, sufría del corazón, a menudo fruncía el entrecejo a la vista de los vecinos.

En el mismo pueblo, una niña fea la vio, y creyendo que aquel gesto era encantador, cruzaba sus manos sobre el pecho y fruncía el entrecejo ante todo el mundo. Pero, al verla, el rico atrancaba sus puertas y no volvía a salir y el pobre huía llevándose a su mujer y a sus hijos.

¡Pobrecilla! Podía admirar el ceño de Xi Shi, pero no sabía por qué era hermosa.

Zhuang Zi

miércoles, 10 de noviembre de 2021

El monje y el guerrero

 Cuento


Un guerrero fue a ver al maestro zen Hakuin Ekaku y le preguntó:

- ¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a ellos? ¿Por dónde puedo entrar? 

Era un guerrero sencillo. Los guerreros suelen ser sencillos. Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. 

Él no había venido a aprender ninguna doctrina. Sólo quería saber dónde estaban las puertas para poder evitar el infierno y entrar al cielo.

El maestro Hakuin le respondió con una pregunta:

- ¿Quién eres?

- Soy un Samurai. - Le respondió el guerrero. Hasta el Emperador me respeta. - Agregó. 

Hakuin se río y contestó:

- ¿Un Samurai tú? Pareces un mendigo. 

El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para qué había venido. Desenfundó su espada y cuando ya estaba a punto de decapitar al maestro, éste le dijo: 

- Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta. Esto es lo que un guerrero puede comprender.

Inmediatamente el samurai entendió. Enfundó su espada y Hakuin dijo: 

- Aquí se abren las puertas del cielo.

La mente es el cielo, la mente es el infierno, y la mente tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos. El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. 

A cada momento las puertas se abren… 

En un segundo se puede ir del cielo al infierno y del infierno al cielo.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Un rey muy apuesto

 Cuento

Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa. Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y encantos, muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.



Cierto día, llegó una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia.

"No tengo nada material que ofrecerte. Solo puedo darte el gran amor que siento por ti". - Le dijo al rey: "Si me permites, puedo hacer algo para demostrarte ese amor".

Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que dijera qué era eso que podía hacer.

"Pasaré 100 días bajo tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa".

El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo: "Acepto. Si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi esposa".

Dicho esto, la mujer comenzó su sacrificio.

Empezaron a pasar los días y la mujer, valientemente, soportaba las peores tempestades. Muchas veces sentía que desfallecía del hambre y el frío, pero le alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.

De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación, para verla y le hacía señas de aliento con el pulgar.

Así fue pasando el tiempo, 20 días, 50 días, la gente del reino estaba feliz pues pensaban: ¡Por fin tendremos reina!...90 días.., y el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos de la mujer. "Esta mujer es increíble". - Pensaba para sí mismo, y volvía a darle aliento con señas.

Al fin llego el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse en las afueras del palacio para ver el momento en que aquella mendiga se convertiría en la esposa del rey. Fueron contando las horas, a las 12 de la noche de ese día, tendrían reina.

La pobre mujer estaba muy desmejorada. Había enflaquecido mucho y contraído enfermedades. Entonces sucedió. A las 11 de la noche del día 100, la valiente mujer se rindió, y decidió retirarse de aquel palacio. Dio una triste mirada al sorprendido rey y, sin decir una palabra, se marchó.

¡La gente estaba conmocionada! Nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando solo una hora para ver sus sueños convertidos en realidad. ¡Había soportado tanto!

Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo sucedido. Le preguntó: "¿Porqué te rendiste a solo instantes de ser la reina?"

Y, ante su asombro, ella respondió: "Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. Entonces entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí misma, no merece mi amor!"

Una persona que no nos quite sufrimiento, no merece de nuestro amor.

Jorge Bucay.

miércoles, 27 de octubre de 2021

No hagas nada

Cuento 

Buda y sus discípulos emprendieron un viaje por diversos territorios y ciudades. Un día en que el sol brillaba con todo su esplendor, vieron a lo lejos un lago y se detuvieron, asediados por la sed. Al llegar, Buda se dirigió a su discípulo más joven e impaciente y le dijo:

–Tengo sed. ¿Puedes traerme un poco de agua de ese lago?

El discípulo fue hasta el lago, pero cuando llegó, un carro de bueyes comenzaba a atravesarlo y el agua, poco a poco, se volvía turbia. Ante esto, el discípulo pensó: "No puedo darle al maestro esta agua fangosa para beber". Así, regresó y le dijo a Buda:

–El agua está muy fangosa. No creo que podamos beberla.

Pasado un tiempo, Buda volvió a pedir al discípulo que fuera hasta el lago y le trajera un poco de agua para beber. El discípulo así lo hizo. Sin embargo, el lago todavía estaba revuelto y el agua perturbada. Regresó y con un tono concluyente dijo a Buda:

–El agua de ese lago no se puede beber, será mejor que caminemos hasta el pueblo para que sus habitantes nos den de beber.

Buda no le respondió, pero tampoco realizó ningún movimiento. Permaneció allí. Al cabo de un tiempo, le pidió al mismo discípulo que regresara al lago y le trajera agua. Éste, como no quería desafiar a su maestro, fue hasta el lago. Iba furioso, pues no comprendía por qué tenía que volver, si el agua estaba fangosa y no podía beberse.

Al llegar, observó que el lago había cambiado su apariencia: tenía buen aspecto, lucía calmo y cristalino. Recogió un poco de agua y se la llevó a Buda, quien antes de beberla la miró y le dijo a su discípulo:

–¿Qué has hecho para limpiar el agua?

El discípulo no entendía la pregunta. Él no había hecho nada, era evidente. Entonces, Buda lo miró y le explicó: –Esperaste y la dejaste ser. De esta manera, el lodo se asentó por sí mismo y ahora tienes agua limpia. 

¡Tu mente también es así! Cuando se perturba, sólo tienes que dejarla estar. Dale un poco de tiempo. No seas impaciente. Todo lo contrario: ¡sé paciente! Tu mente encontrará el equilibrio por sí misma. No tienes que hacer ningún esfuerzo para calmarla. Todo pasará si no te aferras.

Cuento budista

miércoles, 20 de octubre de 2021

El hombre más sabio

 Cuento


Cuenta una leyenda oriental que un viajero fue en busca de un sabio anciano que vivía en la calle. Se acercó a él y le dijo: 

—Dicen por ahí que eres la persona más sabia de aquí.., 

¿es verdad? 

—Sí, lo soy —respondió el sabio. 

—Entonces, contéstame: 

¿qué puede hacer un sabio como tú que no pueda hacer cualquier otra persona? 

Sorprendido por la pregunta del viajero y porque además ponía en duda su sabiduría, el anciano le contestó: 

—Cuando yo como, solo como. Cuando duermo, solo duermo. Y cuando hablo contigo, solo hablo contigo. Eso es todo. 

—¿Y ya está? —volvió a preguntar el viajero, incrédulo—. 

Eso también puedo hacerlo yo y no soy ningún sabio —añadió.

—Lo dudo mucho. Respondió el sabio, y continuó:

Seguro que cuando duermes, piensas en lo malo del día o en lo que te espera la mañana siguiente. Cuando comes, estás pensando qué harás más tarde. Y cuando hablas conmigo, estás pensando qué respuestas me darás y qué me dirás en vez de escuchar lo que te digo. Para ser sabio, el secreto está en vivir cada momento del presente, ser consciente de lo que vives y así poder disfrutar de cada minuto de la vida.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Jamás discutas con burros

Cuento



El burro le dijo al tigre:

— El pasto es azul.

El tigre respondió:

— No, el pasto es verde.



La discusión subió de tono hasta el punto de enfrentarse seriamente, y los dos decidieron someterlo a la decisión del rey de la selva, el león.

Llegando donde el león estaba sentado en su trono, el burro, enfebrecido, empezó a gritar:

— Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?

El león respondió:

— Cierto, el pasto es azul.

El burro se apresuró y continuó:

— El tigre no está de acuerdo conmigo, me contradice y molesta. Por favor, castígalo.

El rey entonces declaró:

— El tigre será castigado con tres años de silencio.

El burro se alegró mucho y siguió su camino, contento y repitiendo, una y otra vez:

— El pasto es azul, el pasto el azul...

El tigre aceptó su castigo, pero, antes, preguntó al león:

— Su Majestad, ¿por qué me ha castigado? 
Después de todo, el pasto es verde.


El león respondió:

- Cierto, el pasto es verde.

El tigre preguntó:

— Entonces, ¿por qué me castigas?

El león respondió:

— Eso no tiene nada que ver con la pregunta de si el pasto es azul o verde. El castigo se debe a que no es posible que una criatura valiente e inteligente como tú pierda tiempo discutiendo con un burro, y, encima, venga a molestarme a mí con esa pregunta.

La peor pérdida de tiempo es discutir con el necio y fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino solo la victoria de sus creencias e ilusiones.

Jamás pierdas tiempo en discusiones que no tienen sentido. Hay personas que, por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no tienen la capacidad de comprender, y otras, están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.

Cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla. 
Tu paz y tranquilidad valen mucho más.