Cuentos
Un hombre, ciego de nacimiento, quiso saber qué aspecto tenía el sol, y pidió que se lo describieran.miércoles, 30 de noviembre de 2022
El ciego que se hizo explicar el sol
miércoles, 2 de noviembre de 2022
Integridad
Cuentos
Un mandarín, lleno de codicia, deseaba hacerse una fama de funcionario incorruptible. Cuando lo nombraron en su primer cargo, hizo juramento ante los dioses de no dejarse engatusar.
miércoles, 31 de agosto de 2022
Dos cazadores de gansos salvajes
Cuentos
miércoles, 10 de agosto de 2022
La cura
Cuentos
miércoles, 23 de marzo de 2022
Zeng Shen mató al cerdo
Cuentos
Un día, cuando la mujer de Zeng Shen salía para el mercado, su hijo lloró y clamó que lo llevara con ella.miércoles, 16 de marzo de 2022
El anciano del oasis
Cuentos
A un oasis llegó un joven. Después de tomar agua y asearse le preguntó a un
anciano que se encontraba descansando:
– ¿Qué clase de personas viven aquí?
El anciano le preguntó:
- ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tu
vienes?
- Un montón de gente egoísta y mal intencionada. - Respondió el joven. - Estoy
encantado de haberme ido de allí.
A lo cual el anciano comentó:
- Lo mismo habrás de encontrar aquí.
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis y, viendo al anciano, preguntó:
- ¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta:
- ¿Qué clase de personas viven en
el lugar de donde tu vienes?
- Un magnífico grupo de personas: honestas, amigables, hospitalarias. Me
duele mucho haberlos dejado. - Dijo el joven.
– Lo mismo encontrarás aquí. - Respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
- ¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cual el viejo contestó:
- Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que encuentra cosas buenas y bellas en los lugares en donde se encuentra, encontrará lo mismo en cualquier lugar a donde vaya. Por el contrario, el que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar cosas buenas aquí ni en ninguna otra parte.
miércoles, 2 de marzo de 2022
Le decían loca
Cuentos
A mi abuelita le
decían loca, pero no era loca, era una mujer muy sabia, y por supuesto hablaba
diferente. Solía decir: "Los ojos sirven para escuchar". Y la gente
se reía.
Yo tenía diez años de
edad. Un niño no comprende el lenguaje vertical, pues yo, al igual que todos,
creía que mirábamos con los ojos, y pensaba que quizá mi abuelita de verdad
estaba loca.
Pero lo que decía se
me grabó en el corazón y un día le pregunté: abuelita... ¿Con qué miramos? (esperaba
que me dijera, con los ojos) pero ella me respondió: "Con el
corazón".
Pasaban los días y yo
siempre la observaba y notaba que cuando mi abuelita se levantaba de buen
humor, cantaba: Un día la escuché decir: "Hoy me he puesto mi vestido de
veinte años". Yo sabía que no tenía veinte años y la miraba nada más. ¿Qué
puede hacer un niño, sino escuchar? Si mi abuelita estaba triste decía estar
vestida de niebla. "Hoy tengo ochenta años" la escuché decir.
Al fin, con mucho
esfuerzo pude terminar la educación primaria, (porque éramos muy pobres y para
poder ir a la escuela, yo tenía que madrugar mucho para ayudar a mi abuelita y
dejar todo listo) El día de la clausura llegó y fue un día muy triste para mí,
porque todos mis compañeritos pasaban de la mano de sus padres, pero yo nunca
conocí al mío, mi abuelita me decía que siendo muy niño abandonó a mi mamá, y
por eso ella se había tenido que ir a la ciudad a buscar la vida.
Cuando cumplí los 14
años, mi abuelita, ya cansada por la edad, enfermó de gravedad y cayó en cama,
yo lloraba mucho porque no quería que se muriera, ella me llamó a su lado, tomó
fuerte mis manos y me dijo: "No tengas miedo ni te pongas triste, la
muerte no es para siempre". Entre lágrimas la vi sonreír y pensé: mi
abuelita no se da cuenta de lo que dice, yo sabía que si uno muere es para
siempre.
Era niño y no entendía
sus palabras, y ese día, que ha sido desde entonces el más triste de mi vida,
murió mi abuelita, la mujer más hermosa que vieron mis ojos y a quien quise con
toda mi alma, porque fue quien me crió desde niño, y alentó mis sueños.
Ha pasado mucho
tiempo, y la vida me llevó por mil senderos buscando mi destino, ahora tengo
más años, y comprendo perfectamente las enseñanzas de mi abue...
Sí, abuelita, podemos tener 20 años y al día siguiente podemos tener 80, todo depende de nuestro estado de ánimo. Y tienes razón: los ojos sirven para escuchar, porque debemos mirar con atención a quien nos habla, (para conocer la realidad esencial de una persona, tenemos que mirarla con el corazón).
Y la muerte no es para siempre. Sólo muere lo que se olvida, y yo te recuerdo con mucho cariño, porque te quiero, porque siempre fuiste la mujer más amorosa y sabia de este mundo, y porque siempre pusiste tu corazón en todo lo que hacías y lo que decías, y mientras viva, tú siempre estarás en mi corazón, ayudándome a ver la vida a través de ti.
Ahora, en sueños
platicamos, nos reímos de su método de enseñanza.
Aprendí a mirar con el
corazón y a escuchar con la mirada.
Una noche me dijo: "He notado que te molestas si tus amigos te dicen loco, y eso no está bien, es natural que el nieto de una loca sea loco". Entonces, por primera vez le repliqué y le dije: "Abue, te equivocas... No siempre el nieto de una loca tiene que ser loco. A veces ES POETA".
Grande o pequeño,
todo hombre es poeta si sabe ver el ideal más allá de sus actos. (Henrik
Ibsen).
Por eso hoy puedo
decir con orgullo: Soy un loco, y soy poeta, y no me molesta si me llaman loco,
porque a través de mi locura he aprendido a descubrir la vida, y lo más hermoso
de este mundo.
Aprendí a mirar con el
corazón y a escuchar con la mirada.
A mi abuelita le decían loca, pero no era loca... Era maestra.
Me enseñó a descubrir las cosas
más hermosas de este mundo, pero, sobre todo: me enseñó a descubrir la vida... Después de la muerte.
El poeta triste y el loco soñador de siempre.
miércoles, 23 de febrero de 2022
La muñeca que se fue de viaje
Cuentos
Franz Kafka vivió una experiencia muy inusual. Paseando por el parque
Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada: había perdido
su muñeca.
Incapaz de
encontrar la muñeca, compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó
cuando se reencontraron:
- Por favor, no me
llores. He salido de viaje para ver el mundo. Te escribiré sobre mis
aventuras.
Este fue el
comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la
niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras
imaginarias sobre la querida muñeca. La niña fue consolada. Cuando las reuniones
llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Obviamente se veía
diferente de la muñeca original. Una carta adjunta explicó:
- Mis viajes me han cambiado.
Muchos años más
tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta
desapercibida dentro de la muñeca. En resumen, decía:
"Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero, al final, el amor volverá de una forma diferente".
miércoles, 16 de febrero de 2022
Diez mil onzas de oro
Cuentos
En el Reino de Qi vivía un tal Dongguo Chang, quien
tenía la costumbre de expresar en alta voz sus deseos.
Una vez dijo que le gustaría poseer diez mil onzas de oro.
Uno de sus discípulos le preguntó si podría ayudarlo en caso de que sus deseos se realizaran.
- No. – Le contestó. – Necesitaré ese dinero para comprarme un cargo oficial.
Sus discípulos se indignaron. Todos lo abandonaron pasándose al Reino de Song.
Por haberse apegado demasiado a lo que aún no poseía, perdió lo que tenía.
Shang Zi
miércoles, 9 de febrero de 2022
Lección de vida
Cuentos
Le preguntaron a *Rumi*,
maestro espiritual persa del siglo XIII:
*¿Qué es el veneno?
– Cualquier cosa más allá de lo que necesitamos es
veneno. Puede ser el poder, la pereza, la comida, el ego, la ambición, el
miedo, la ira, o lo que sea…
*¿Qué es el miedo?
– La no aceptación de la incertidumbre. Si aceptamos
la incertidumbre, se convierte en aventura.
*¿Qué es la envidia?
– La no aceptación de la bienaventuranza en el otro.
Si lo aceptamos, se torna en inspiración.
*¿Qué es la ira?
– La no aceptación de lo que está más allá de nuestro
control. Si aceptamos, se convierte en tolerancia.
*¿Qué es el odio?
– La no aceptación de las personas como son. Si las
aceptamos incondicionalmente, a continuación, se convierte en amor.
*¿Qué es la madurez espiritual?
- Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y
nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.
- Es cuando aceptamos a las personas como son.
- Es cuando entendemos que todos están acertados según
su propia perspectiva.
- Es cuando se aprende a dejar ir.
- Es cuando se es capaz de no tener expectativas en
una relación, y damos de nosotros mismos por el placer de dar.
- Es cuando comprendemos que lo que hacemos, lo
hacemos para nuestra propia paz.
- Es cuando uno deja de demostrar al mundo lo
inteligente que se es.
- Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los
demás.
- Es cuando dejamos de compararnos con los demás.
- Es cuando se está en paz consigo mismo.
- La madurez espiritual es cuando somos capaces de
distinguir entre necesidad y querer y somos capaces de dejar ir ese querer.
Y por último y lo más importante:
- Se gana madurez espiritual cuando dejamos de unir la felicidad a las cosas materiales.
Yalal ad-Din Muhammad Rumi – Siglo XIII
miércoles, 26 de enero de 2022
El rey y el sirviente
Cuentos
El último rey de
una comunidad tenía diez perros salvajes. Los usaba para torturar y que se
comiera a cualquiera de sus servidores que cometiera un error.
Uno de los criados
hizo un dictamen mal y al rey no le gustó en absoluto. Por lo que ordenó que el
sirviente debería ser arrojado a los perros.
El sirviente dijo:
"Yo te serví durante diez años, ¿y tú me haces ésto a mí? Por favor, dame
diez días antes de lanzarme a los perros". Y el rey se los concedió.
En esos diez días,
el criado se dirigió al guardia que se ocupa de los perros y le dijo que le
gustaría servir a los perros durante los próximos diez días. El guardia estaba
desconcertado, pero estuvo de acuerdo, y el criado se dedicó a la alimentación
de los perros, la limpieza, a bañarlos y con todo tipo de confort para ellos.
Cuando los diez
días habían terminado, el rey ordenó que el sirviente fuera arrojado a los
perros para su castigo. Cuando fue lanzado, todos estaban sorprendidos de ver a
los perros voraces solamente lamiendo los pies del criado.
El rey,
desconcertado ante lo que estaba viendo, dijo:
"¿Qué es lo
que ha sucedido con mis perros?"
El sirviente
respondió: "Serví a los perros sólo diez días y ellos no olvidaron mis
servicios. Sin embargo, le serví por diez años y usted se olvidó de todo, en mi
primer error".
El rey se dio
cuenta de su error y ordenó que el criado fuera puesto en libertad".
Dedicado a todos aquellos que se olvidan de las cosas buenas que una persona hizo por ellos y tan pronto como la persona comete un error, lo ponen fuera.
miércoles, 19 de enero de 2022
La mujer ermitaña
Cuentos
- ¿Qué haces en tanta soledad? A lo que ella le respondió:
-Tengo mucho trabajo.
- ¿Y cómo puedes tener
tanto trabajo? Yo no veo nada por aquí…
- Tengo que entrenar a
dos halcones y a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar a una
serpiente, motivar a un burro y domar a un león.
- ¿Y por dónde andan, que no los veo?
- Los tengo dentro.
Los halcones se lanzan
sobre todo lo que se me presenta, bueno o malo, tengo que entrenarlos a que se
lancen sobre cosas buenas. Son mis ojos.
Las dos águilas con
sus garras hieren y destrozan, tengo que enseñarles a que no hagan daño. Son
mis manos.
Los conejos quieren ir
donde ellos quieren, no enfrentar situaciones difíciles, tengo que enseñarles a
estar tranquilos aunque haya sufrimiento o tropiezo. Son mis pies.
El burro siempre está
cansado, es obstinado, no quiere llevar su carga muchas veces. Es mi cuerpo.
La más difícil de
domar es la serpiente. Aunque está encerrada en una fuerte jaula, ella siempre
está lista para morder y envenenar a cualquiera que esté cerca. Tengo que
disciplinarla. Es mi lengua.
También tengo un león. ¡Ay! ¡Qué orgulloso y vanidoso! Él cree ser el rey. Tengo que domarlo. Es mi ego...
Como ves, amigo, tengo mucho trabajo.
Y tú, ¿en qué trabajas?
miércoles, 12 de enero de 2022
Un bote vacío
Cuentos
Un monje decide
meditar solo, lejos de su monasterio.
Rema con su bote al
medio del lago, lo ancla allí, cierra los ojos y comienza su meditación.
Tras unas horas de
silencio imperturbado, de repente nota el golpe de otro bote colisionando con
el suyo. Con los ojos todavía cerrados, siente crecer el enfado, y se predispone
a gritarle al barquero que osó interrumpir su meditación.
Pero cuando abre los
ojos, lo que ve es un bote vacío que quizá fue a la deriva hasta el medio del
lago.
En ese momento, el
monje alcanza la realización y entiende que la rabia habita dentro de él:
simplemente necesita del choque con un objeto externo para que salga afuera. En
adelante, cuando se cruza con alguien que le irrita o le provoca rabia, se
recuerda a sí mismo: "Esa persona es simplemente un bote vacío. La rabia
está dentro de mi"
Parábola Hindú.
miércoles, 5 de enero de 2022
El monje y el niño
Cuentos
Un joven monje vivía en un pueblo de Japón. Era muy famoso y tenía una gran reputación. Todo el pueblo le veneraba y respetaba. En el pueblo se cantaban canciones en su honor. Pero un día todo cambió. Una muchacha del pueblo se quedó embarazada y dió a luz un niño. Cuando su familia le preguntó de quién era su hijo, ella respondió que era el hijo del joven monje.
¿Cuánto tiempo
tardan los admiradores en convertirse en enemigos? ¿Cuánto? No tardan ni un
instante, porque dentro de la mente de un admirador siempre está escondida la
desaprobación. La mente sólo está esperando su oportunidad y el día que acaba
la admiración empieza la desaprobación. La gente que se muestra respetuosa
puede cambiar y ser irrespetuosa en un segundo. La gente que se postra a los
pies de alguien, en cualquier momento puede empezar a cortarle la cabeza a esa
misma persona. No hay ninguna diferencia entre el respeto y la falta de
respeto, son dos caras de la misma moneda.
La gente del
pueblo atacó la cabaña del monje. Le habían estado mostrando respeto durante
mucho tiempo, pero ahora afloró la rabia que habían estado reprimiendo. Ahora
tenían la oportunidad de ser irrespetuosos, así que fueron corriendo a la
cabaña del monje, le prendieron fuego y le echaron encima al niño recién
nacido.
El monje preguntó:
- ¿Qué ocurre?
La gente contestó:
- ¿Nos estás
preguntando qué ocurre? Este niño es tuyo. ¿Tenemos que decirte lo que pasa?
Mira cómo arde tu casa, mira dentro de tu corazón, mira a este niño y mira a
esta muchacha. No hace falta que te digamos que este niño es tuyo.
El monje dijo:
- ¿De verdad? ¿Es
mío ese niño?
El niño se puso a
llorar, así que empezó a cantar una canción para acallar al niño, y la gente le
dejó ahí sentado con su cabaña quemada. Entonces, fue a mendigar a la hora
acostumbrada, por la tarde, pero, ¿quién le iba a dar comida hoy? En todas las
casas le daban un portazo. Una multitud de niños y de gente le seguía
molestándole y tirándole piedras. Fue hasta la casa de la chica y dijo:
- Puede que no
consiga comida para mí, pero al menos dame un poco de leche para este niño. Quizá tenga yo la culpa, pero, ¿qué culpa puede tener este pobre niño?
El niño estaba
llorando, la multitud estaba en la puerta y la chica no pudo aguantar más. Cayó
a los pies de su padre y dijo:
-Perdóname, padre. Te
mentí cuando te di el nombre de este monje. Quería salvar al verdadero padre
del niño, así que se me ocurrió usar el nombre del monje. Ni siquiera le
conozco.
El padre se puso
nervioso, había sido un gran error. Salió corriendo de la casa, cayó a los pies
del monje y le intentó quitar al niño.
El monje preguntó:
- ¿Qué ocurre?
El padre de la
chica dijo:
- Perdóname, ha
sido un error. Este niño no es tuyo.
El monje contestó:
- ¿De verdad? ¿No
es mío el niño?
Entonces la gente
del pueblo le dijo:
- ¡Estás loco! ¿Por
qué no lo negaste esta mañana?
El monje dijo:
- ¿Habría cambiado
algo? El niño es de alguien. Y ya habíais quemado una cabaña. Simplemente,
habríais quemado otra más. Ya habíais disfrutado maltratando a una persona y
habríais disfrutado maltratando a otra. ¿Habría cambiado algo? El niño debe ser
de alguien, también puede ser mío. ¿Qué ocurre? ¿Cambia algo?
La gente dijo:
- ¿No entiendes que
todo el mundo te ha desaprobado, insultado y humillado totalmente?
El monje contestó:
- Si me hubiese
afectado vuestra desaprobación también me habría afectado vuestro respeto. Hago
lo que creo que está bien, vosotros hacéis lo que creéis que está bien. Hasta
ayer os parecía bien respetarme y así lo hicisteis. Hoy no os parece bien
respetarme y no lo habéis hecho. Pero no me afecta vuestro respeto ni vuestra
falta de respeto.
La gente le dijo:
- Oh, honorable
monje, al menos podías haber tomado en consideración que ibas a perder tu buena
reputación.
Él respondió:
- Yo no soy bueno ni
malo. Simplemente, soy yo mismo. He renunciado a la idea de bueno y malo. He
renunciado al interés de convertirme en bueno, porque cuanto más intentaba ser
bueno, más malo me volvía. Me volví absolutamente indiferente. Y el día que me volví
indiferente me di cuenta de que dentro ya no había bondad ni maldad. En su
lugar había nacido algo que es mucho mejor que la bondad y que no tiene ni una
sombra de maldad.
OSHO
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Equivocada
Cuentos
Como Xi Shi, la famosa belleza, sufría del corazón, a menudo fruncía el entrecejo a la vista de los vecinos.
En el mismo pueblo, una niña fea la vio, y creyendo que aquel gesto era encantador, cruzaba sus manos sobre el pecho y fruncía el entrecejo ante todo el mundo. Pero, al verla, el rico atrancaba sus puertas y no volvía a salir y el pobre huía llevándose a su mujer y a sus hijos.
¡Pobrecilla! Podía admirar el ceño de Xi Shi, pero no sabía por qué era hermosa.
Zhuang Zi
miércoles, 10 de noviembre de 2021
El monje y el guerrero
Cuento
Un guerrero fue a ver al maestro zen Hakuin Ekaku y le preguntó:
- ¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a ellos? ¿Por dónde puedo entrar?
Era un guerrero sencillo. Los guerreros suelen ser sencillos. Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte.
Él no había venido a aprender ninguna doctrina. Sólo quería saber
dónde estaban las puertas para poder evitar el infierno y entrar al cielo.
El maestro Hakuin le respondió con una pregunta:
- ¿Quién eres?
- Soy un Samurai. - Le respondió el guerrero. Hasta el Emperador me respeta. - Agregó.
Hakuin se río y contestó:
- ¿Un Samurai tú? Pareces un mendigo.
El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para qué había venido. Desenfundó su espada y cuando ya estaba a punto de decapitar al maestro, éste le dijo:
- Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta. Esto es lo que un guerrero puede comprender.
Inmediatamente el samurai entendió. Enfundó su espada y Hakuin dijo:
- Aquí se abren las puertas del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno, y la mente tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos. El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora.
A cada momento las puertas se abren…
En un segundo se puede ir del cielo
al infierno y del infierno al cielo.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Un rey muy apuesto
Cuento
Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que
estaba buscando esposa. Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas
del reino y de otros más lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y
encantos, muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para
convertirse en su reina.
Cierto día, llegó una mendiga al palacio de este rey y
con mucha lucha consiguió una audiencia.
"No tengo nada material que ofrecerte. Solo puedo
darte el gran amor que siento por ti". - Le dijo al rey: "Si me
permites, puedo hacer algo para demostrarte ese amor".
Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió
que dijera qué era eso que podía hacer.
"Pasaré 100 días bajo tu balcón, sin comer ni
beber nada, expuesta a la lluvia, al sol y al frío de la noche. Si
puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa".
El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto.
Le dijo: "Acepto. Si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi
esposa".
Dicho esto, la mujer comenzó su sacrificio.
Empezaron a pasar los días y la mujer, valientemente, soportaba las peores tempestades. Muchas veces sentía que desfallecía del
hambre y el frío, pero le alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran
amor.
De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la
comodidad de su habitación, para verla y le hacía señas de aliento con el
pulgar.
Así fue pasando el tiempo, 20 días, 50 días, la gente
del reino estaba feliz pues pensaban: ¡Por fin tendremos reina!...90 días.., y
el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos de
la mujer. "Esta mujer es increíble". - Pensaba para sí mismo, y volvía a
darle aliento con señas.
Al fin llego el día 99 y todo el pueblo empezó a
reunirse en las afueras del palacio para ver el momento en que aquella mendiga
se convertiría en la esposa del rey. Fueron contando las horas, a las 12 de la
noche de ese día, tendrían reina.
La pobre mujer estaba muy desmejorada. Había
enflaquecido mucho y contraído enfermedades. Entonces sucedió. A las 11 de la
noche del día 100, la valiente mujer se rindió, y decidió retirarse de aquel
palacio. Dio una triste mirada al sorprendido rey y, sin decir una palabra, se
marchó.
¡La gente estaba conmocionada! Nadie podía entender
por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando solo una hora para ver
sus sueños convertidos en realidad. ¡Había soportado tanto!
Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo
sucedido. Le preguntó: "¿Porqué te rendiste a solo instantes de ser la reina?"
Y, ante su asombro, ella respondió: "Estuve 99 días y 23
horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de
liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar,
sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este
tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. Entonces
entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí
misma, no merece mi amor!"
Una persona que no nos quite sufrimiento, no merece de
nuestro amor.
Jorge Bucay.
miércoles, 27 de octubre de 2021
No hagas nada
Cuento
Buda y sus discípulos emprendieron un viaje por diversos territorios y ciudades. Un día en que el sol brillaba con todo su esplendor, vieron a lo lejos un lago y se detuvieron, asediados por la sed. Al llegar, Buda se dirigió a su discípulo más joven e impaciente y le dijo:
–Tengo sed. ¿Puedes traerme un poco de agua de ese lago?
El discípulo fue hasta el lago, pero cuando llegó, un carro de bueyes
comenzaba a atravesarlo y el agua, poco a poco, se volvía turbia. Ante esto, el
discípulo pensó: "No puedo darle al maestro esta agua fangosa para beber". Así, regresó y le dijo a Buda:
–El agua está muy fangosa. No creo que podamos beberla.
Pasado un tiempo, Buda volvió a pedir al discípulo que fuera hasta el lago y le trajera un poco de agua para beber. El discípulo así lo hizo. Sin embargo, el lago todavía estaba revuelto y el agua perturbada. Regresó y con un tono concluyente dijo a Buda:
–El agua de ese lago no se puede beber, será mejor que caminemos hasta el pueblo para que sus habitantes nos den de beber.
Buda no le respondió, pero tampoco realizó ningún movimiento. Permaneció allí. Al cabo de un tiempo, le pidió al mismo discípulo que regresara al lago y le trajera agua. Éste, como no quería desafiar a su maestro, fue hasta el lago. Iba furioso, pues no comprendía por qué tenía que volver, si el agua estaba fangosa y no podía beberse.
Al llegar, observó que el lago había cambiado su apariencia: tenía buen
aspecto, lucía calmo y cristalino. Recogió un poco de agua y se la llevó a
Buda, quien antes de beberla la miró y le dijo a su discípulo:
–¿Qué has hecho para limpiar el agua?
El discípulo no entendía la pregunta. Él no había hecho nada, era evidente. Entonces, Buda lo miró y le explicó: –Esperaste y la dejaste ser. De esta manera, el lodo se asentó por sí mismo y ahora tienes agua limpia.
¡Tu mente también es así! Cuando se perturba, sólo tienes que dejarla estar. Dale un poco de tiempo. No seas impaciente. Todo lo contrario: ¡sé paciente! Tu mente encontrará el equilibrio por sí misma. No tienes que hacer ningún esfuerzo para calmarla. Todo pasará si no te aferras.
miércoles, 20 de octubre de 2021
El hombre más sabio
Cuento
Cuenta una leyenda oriental que un viajero fue en busca de un sabio anciano que vivía en la calle. Se acercó a él y le dijo:
¿es verdad?
¿qué puede hacer un sabio como tú que no pueda hacer cualquier otra persona?
—¿Y ya está? —volvió a preguntar el viajero, incrédulo—.
Eso también puedo hacerlo yo y no soy ningún sabio —añadió.
Seguro que cuando duermes, piensas en lo malo del día o en lo que te espera la mañana siguiente. Cuando comes, estás pensando qué harás más tarde. Y cuando hablas conmigo, estás pensando qué respuestas me darás y qué me dirás en vez de escuchar lo que te digo. Para ser sabio, el secreto está en vivir cada momento del presente, ser consciente de lo que vives y así poder disfrutar de cada minuto de la vida.
miércoles, 13 de octubre de 2021
Jamás discutas con burros
El tigre respondió:
— Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?
El león respondió:
— Cierto, el pasto es azul.
— El tigre será castigado con tres años de silencio.
— El pasto es azul, el pasto el azul...
El tigre aceptó su castigo, pero, antes, preguntó al león:
— Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?














