Un momento para reflexionar
sábado, 26 de marzo de 2022
sábado, 19 de marzo de 2022
Abandona la seriedad
Un momento para reflexionar
Los que se toman la vida en serio acaban enfermos, pues la vida, de principio a fin, no es un fenómeno serio, sino puro juego. Es una canción que hay que cantar, una danza que hay que bailar y un amor que hay que vivir, pero con total alegría.
En el
momento en que te pones serio, te quedas bloqueado, el flujo se interrumpe y
quedas desconectado de la energía universal.
Cuando estás serio no puedes bailar, pues la seriedad es básicamente tristeza. La seriedad es, al mismo tiempo, premeditación y negocio. Estás siempre buscando razones. Te preguntas: “¿Por qué lo hago? ¿Qué voy a ganar con ello? ¿Cuál será el beneficio?”
Se trata de actitudes calculadoras, buenas para los negocios, pero
absolutamente equivocadas cuando se trata de ir hacia dentro.
Cuanto más hacia
dentro te mueves, más divertida te parece la vida, tremendamente divertida. Lo
único que necesitas es un cierto sentido del humor y la diversión.
Se libre como los niños, que juegan sin motivo alguno, que
juegan solo por jugar, por el mero placer del juego y sin esperar nada a
cambio. Líbrate de esa creencia de que la vida es una carga muy pesada. Permítete fluir y disfrutar con la vida.
Déjame lanzarte
un mensaje: permite que sea la alegría el color que impregne todo tu Ser. Déjala que vibre a través de cada fibra y cada célula de tu ser. Y cuando estés
serio, abandona inmediatamente la seriedad. No permitas que se quede mucho
tiempo contigo. Pues cuanto más tiempo se quede, más profundas serán sus
raíces.
¡Abandónala
inmediatamente! Las raíces deben ir en una dirección completamente distinta: en
dirección hacia la alegría.
OSHO
sábado, 12 de marzo de 2022
El mundo es un don
Un momento para reflexionar
No poseas, no te
vuelvas un poseedor de personas ni de cosas, tómalas simplemente como un don
del Universo. Cuando están disponibles, cuando no están disponibles. Disfruta
la libertad.
Cuando tengas algo,
disfrútalo. Cuando no lo tengas, disfruta no teniéndolo: esto también tiene su
propia belleza.
Si tienes un palacio
donde vivir, ¡disfrútalo! Si no lo tienes, entonces disfruta una choza y la
choza se vuelve un palacio.
El disfrutar es lo que
marca la diferencia. Entonces, vive bajo un árbol y disfrútalo. No te pierdas
el árbol y las flores y la libertad y los pájaros y el aire y el sol.
¡Y cuando estás en un
palacio, no te lo pierdas! ¡Disfruta el mármol y los candelabros!
Disfruta allí donde estés y no poseas nada.
Nada nos pertenece.
Venimos al mundo con las manos vacías y nos vamos del mundo con las manos vacías. El mundo es un don, así que disfrútalo mientras estás aquí.
Y recuerda: el
Universo siempre, siempre te da lo que necesitas.
Osho
sábado, 29 de enero de 2022
Un milagro
Un momento para reflexionar
Puedes escoger entre estas dos opciones: o no hay milagros, o todo es un milagro. Yo prefiero la segunda, porque la primera es tomarse la vida con aridez, y eso convertirá toda tu vida en una monotonía carente de misterios y milagros.
Yo prefiero la segunda: todo es un milagro...
Que una semilla brote, se convierta en un árbol inmenso, florezca y dé frutos, es un milagro...
La vida misma es un
milagro.
miércoles, 5 de enero de 2022
El monje y el niño
Cuentos
Un joven monje vivía en un pueblo de Japón. Era muy famoso y tenía una gran reputación. Todo el pueblo le veneraba y respetaba. En el pueblo se cantaban canciones en su honor. Pero un día todo cambió. Una muchacha del pueblo se quedó embarazada y dió a luz un niño. Cuando su familia le preguntó de quién era su hijo, ella respondió que era el hijo del joven monje.
¿Cuánto tiempo
tardan los admiradores en convertirse en enemigos? ¿Cuánto? No tardan ni un
instante, porque dentro de la mente de un admirador siempre está escondida la
desaprobación. La mente sólo está esperando su oportunidad y el día que acaba
la admiración empieza la desaprobación. La gente que se muestra respetuosa
puede cambiar y ser irrespetuosa en un segundo. La gente que se postra a los
pies de alguien, en cualquier momento puede empezar a cortarle la cabeza a esa
misma persona. No hay ninguna diferencia entre el respeto y la falta de
respeto, son dos caras de la misma moneda.
La gente del
pueblo atacó la cabaña del monje. Le habían estado mostrando respeto durante
mucho tiempo, pero ahora afloró la rabia que habían estado reprimiendo. Ahora
tenían la oportunidad de ser irrespetuosos, así que fueron corriendo a la
cabaña del monje, le prendieron fuego y le echaron encima al niño recién
nacido.
El monje preguntó:
- ¿Qué ocurre?
La gente contestó:
- ¿Nos estás
preguntando qué ocurre? Este niño es tuyo. ¿Tenemos que decirte lo que pasa?
Mira cómo arde tu casa, mira dentro de tu corazón, mira a este niño y mira a
esta muchacha. No hace falta que te digamos que este niño es tuyo.
El monje dijo:
- ¿De verdad? ¿Es
mío ese niño?
El niño se puso a
llorar, así que empezó a cantar una canción para acallar al niño, y la gente le
dejó ahí sentado con su cabaña quemada. Entonces, fue a mendigar a la hora
acostumbrada, por la tarde, pero, ¿quién le iba a dar comida hoy? En todas las
casas le daban un portazo. Una multitud de niños y de gente le seguía
molestándole y tirándole piedras. Fue hasta la casa de la chica y dijo:
- Puede que no
consiga comida para mí, pero al menos dame un poco de leche para este niño. Quizá tenga yo la culpa, pero, ¿qué culpa puede tener este pobre niño?
El niño estaba
llorando, la multitud estaba en la puerta y la chica no pudo aguantar más. Cayó
a los pies de su padre y dijo:
-Perdóname, padre. Te
mentí cuando te di el nombre de este monje. Quería salvar al verdadero padre
del niño, así que se me ocurrió usar el nombre del monje. Ni siquiera le
conozco.
El padre se puso
nervioso, había sido un gran error. Salió corriendo de la casa, cayó a los pies
del monje y le intentó quitar al niño.
El monje preguntó:
- ¿Qué ocurre?
El padre de la
chica dijo:
- Perdóname, ha
sido un error. Este niño no es tuyo.
El monje contestó:
- ¿De verdad? ¿No
es mío el niño?
Entonces la gente
del pueblo le dijo:
- ¡Estás loco! ¿Por
qué no lo negaste esta mañana?
El monje dijo:
- ¿Habría cambiado
algo? El niño es de alguien. Y ya habíais quemado una cabaña. Simplemente,
habríais quemado otra más. Ya habíais disfrutado maltratando a una persona y
habríais disfrutado maltratando a otra. ¿Habría cambiado algo? El niño debe ser
de alguien, también puede ser mío. ¿Qué ocurre? ¿Cambia algo?
La gente dijo:
- ¿No entiendes que
todo el mundo te ha desaprobado, insultado y humillado totalmente?
El monje contestó:
- Si me hubiese
afectado vuestra desaprobación también me habría afectado vuestro respeto. Hago
lo que creo que está bien, vosotros hacéis lo que creéis que está bien. Hasta
ayer os parecía bien respetarme y así lo hicisteis. Hoy no os parece bien
respetarme y no lo habéis hecho. Pero no me afecta vuestro respeto ni vuestra
falta de respeto.
La gente le dijo:
- Oh, honorable
monje, al menos podías haber tomado en consideración que ibas a perder tu buena
reputación.
Él respondió:
- Yo no soy bueno ni
malo. Simplemente, soy yo mismo. He renunciado a la idea de bueno y malo. He
renunciado al interés de convertirme en bueno, porque cuanto más intentaba ser
bueno, más malo me volvía. Me volví absolutamente indiferente. Y el día que me volví
indiferente me di cuenta de que dentro ya no había bondad ni maldad. En su
lugar había nacido algo que es mucho mejor que la bondad y que no tiene ni una
sombra de maldad.
OSHO
